El niño canario que no hablaba
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Desde el punto de vista de la medicina natural o biológica entendemos a la enfermedad, no como tal, sino como un desequilibrio de nuestro sistema que es inducido a la proliferación de una decadencia orgánica. Por esa misma cuestión, quiero plantear en este artículo un tratamiento que ha sido el trabajo combinado entre distintos profesionales y el que ha dado lugar a un final fructífero..

En el mes de febrero del 2004, empecé a tratar a Eduardo, un niño que tiene unos problemas importantes de relación con el entorno social, una especie de enmudecimiento selectivo: es decir que escoge con quién quiere hablar y con quién no quiere hacerlo. Sus padres, después de haber probado varias especialidades médicas y psicopedagógicas deciden empezar un tratamiento con Osteopatía Craneal, (Una especialidad de Osteopatía). Después de la primera sesión de Osteopatía, habiéndole corregido varias alteraciones mecánicas referentes a disfunciones craneales, Eduardo que no tenía ninguna relación con los compañeros decide apuntarse a basket. En la siguiente visita decidimos hacerle un tratamiento Homeopático. Entre otros síntomas destacan algunos que obedecen a su personalidad y otros a síntomas que están emparentados con su forma de ser y sus manías. Pero hay una cuestión que como homeópata tiene mucho interés en la extracción del remedio similimum “alteraciones del habla después de un susto”, éste síntoma es el síntoma guía de la repertorización y es el que me dio la llave para abrir la mente de Eduardo. A partir del tratamiento homeopático y junto a las manipulaciones osteopáticas, Eduardo empieza a generar unos cambios, tanto físicos como de conducta verdaderamente inauditos. Pero también empiezan a emerger secuencias en el tiempo, de síntomas que aparecen por haber tratado las enfermedades de una manera supresoria. En la siguiente visita sus padres me comentan que después de haberle puesto una vacuna “la única que le pusieron”, tuvo una reacción muy fuerte con síntomas de asfixia, ésta lo puso al borde de la muerte.

A causa de este problema postvacunal se le administró un tratamiento desintoxicante, “terapia secuencial”. Después de haberle administrado este tratamiento es cuando Eduardo empieza a tener cambios significativos en todos los aspectos y en el mes de julio del 2004 decide hablar conmigo: me dice como se llama su profesora y que tiene ganas de curarse. A causa del movimiento nosódico, (reacción que se lleva a cabo por el tratamiento con nosodes): han habido ciertas reacciones que han cursado con síntomas respiratorios; bronquitis, rinitis etc..., estos han hecho cambiar un poco el rumbo del tratamiento de fondo.

Para que Eduardo tuviera una pronta recuperación, se le dijo a sus padres que lo llevaran a un linfodrenoterapeuta (profesional que se dedica a tratar los problemas de congestión linfática), teniendo unos resultados verdaderamente
satisfactorios.

Eduardo empezó a sentirse bien con el entorno, hablando con todo el mundo y con una característica que definió su estado patológico; su dialéctica es totalmente peninsular, debido al echo de estar viendo y escuchando la televisión y haber estado cerrado a toda conversación o diálogo con el entorno isleño.

CONFESIONES DE UNOS PADRES


Eduardo es un niño Gran Canario de 9 años. Desde hace 5 años los psicólogos le diagnosticaron mutismo selectivo; quiere decir, que él seleciona con quien quiere hablar y con quien no quiere hacerlo.

Normalmente él habla con sus padres, hermanos y con alguno de sus tios, pero si algún adulto le pregunta su nombre por ejemplo, éste baja la cabeza y no se atreve a contestar como si de una vergüenza extrema se tratase. En la escuela tuvo una profesora durante tres años consecutivos y nunca le habló, teniendo que acudir a algun compañero para que le comunicara a la profesora todas las dudas que pueden surgir en la clase y hasta para tener que ir al baño. Se le tuvo que gravar para que la profesora comprobase que sabía leer y de esta forma aprobara los exámenes y así pasar al próximo curso. La única forma de comunicación después de incentivarlo con premios era la mímica, a través de los gestos con los dedos, como si de un mudo se tratara.

 

Lo llevamos a algunos profesionales de la salud, como; psicólogos, pedagogos, homeópatas, iridiólogos etc... los cuales le ayudaron todo lo que pudieron, llegando ha hablar con alguno de ellos, como por ejemplo la Psicóloga de los servicios sociales del ayuntamiento de Mogan, la cual hizo un trabajo muy profesional, llegando a hablar con alguno de sus tíos, pero no con adultos extraños.

 

Hace unos meses nos enteramos de la existencia de un Homeópata que a su vez es Osteópata, profesor de ambas disciplinas y que el cual viene desde Valencia a impartir clases y consulta en Biocenter, Gran Canaria. Actualmente el padre de Eduardo es alumno del curso de Osteopatía y su profesor es Don Ismael Fuentes Cortés.

 

Pues Bien, se pidió cita para la consulta y Don Ismael le mandó un tratamiento homeopático junto con osteopatía craneal y el resultado fue sorprendente. A las tres sesiones Eduardo ya estaba bien; hablaba con todo el mundo, sin ningún temor o vergüenza, participando incluso en una obra de teatro como narrador y poniéndose a vender golosinas en la calle, preguntándole a la gente que pasa

 

“¡Señor, Señora ¿quiere usted comprarme un chicle o un chupa chups por un euro?!. Algo increíble, pero cierto, pues hace tan solo un año cuando Eduardo paseaba con sus padres por delante de un supermercado y les pedía que le comprasen alguna golosina (para de esta forma hablase con la gente), Eduardo pídeselo a la cajera y te lo compramos, pero éste se limitaba a bajar la cabeza, poniéndose a llorar, pero sin pedirlo, aún siendo las golosinas su mayor debilidad.

 

Pues bien, ya solo nos queda agradecer a Don Ismael Fuentes ese gran acierto que ha tenido para con nuestro hijo Eduardo, así como al resto de los terapeutas, especialmente con la psicóloga Srta. Mariana, la cual todavía continúa visitándole por cuestiones del programa.

José y Victoria (padres de Eduardo).

 

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