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Éste entorno es algo más tranquilo para el niño, pero en ocasiones puede tener connotaciones importantes que tengan que ver con el buen funcionamiento del tratamiento.

Éste contexto es el más agradecido porque es donde el niño/a va a desarrollar mejor las etapas del tratamiento. Siempre habrá un acercamiento inicialmente desde la comunicación no verbal y de las personas no conocidas a las conocidas, y desde los lugares no conocidos a los conocidos. El niño/a irá desarrollando la comunicación no verbal para posteriormente llegar a la verbal hacia el final del tratamiento. Algunos casos puede que se desarrollen de otra forma, pero lo más habitual es como he indicado anteriormente.

A lo largo del tratamiento, se aprecia una mejoría en la conducta. A partir de los dos meses de tratamiento, por ejemplo en los cumpleaños el comportamiento y la actitud es de otra forma, se puede apreciar como el niño/a tiene un comportamiento mucho más comunicativo que antes, la posición de su cuerpo no es tan rígida, la expresión de la cara etc, como que tiende a “abrir un poco la puerta” interactuando con los demás inicialmente a través de juegos y actividades en grupo.

Éste tipo de actividades junto con el tratamiento y con las directrices adecuadas el niño/a irá adquiriendo la solidez y la fuerza que necesita para poder integrarse adecuadamente en la sociedad. La comunicación no verbal y la verbal va llegando poco a poco y de forma paulatina a lo largo de los meses de tratamiento y a través de la modificación de la conducta y siguiendo las pautas establecidas desde la estructura del tratamiento que se define de forma siempre, individualizada para cada niño/a.

Cabe destacar el cambio en el niño/a que perciben los padres en este contexto a los dos o tres meses de tratamiento, en los que el niño/a evoluciona habitualmente de forma favorable. La comunicación no verbal es la primera en aparecer y hace que los padres y los familiares observen un cambio importante en el niño/a. A lo largo del tratamiento sobre el 6º o 7º mes, se establecen pautas predefinidas en las que forzamos al niño para que en contextos predeterminados generemos cambios que en definitiva harán que siga una evolución positiva y que ésta, haga que podamos forzar la comunicación verbal.

Cuando el niño está en el parque, cumpleaños, casa de los amigos de los padres, campamento etc, éste obedecerá a cambios en los que de forma estructurada llevarán al niño a situaciones en las qué de forma clara irá perdiendo el automatismo al que ha estado ligado desde mucho tiempo, es entonces cuando se empieza a saber cómo el niño/a empieza su etapa de cambio positivo con respecto a su situación comportamental.

La pérdida del “Automatismo” es sin lugar a dudas, el primer eslabón de la cadena sobre los cambios positivos que se van sucediendo a lo largo del tratamiento.

Para que este automatismo se elimine, el niño/a tiene que perder su predisposición adquirida a lo largo de los meses o años de evolución en su proceso comportamental. Es un punto de partida importante pero no fundamental, ya que otros procesos tienen que mejorar a lo largo del tratamiento para que el niño/a vaya adquiriendo la templanza necesaria para poder establecer la comunicación con los demás de forma fluida, adecuada y en general con todo el mundo.

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Dr. Ismael Fuentes Cortés

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