Artículos
+34 962 283 650

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado
 

El entorno familiar es sin lugar a dudas el contexto más importante del tratamiento. El niño/a con mutismo selectivo obedece a una caracterología concreta que tiene que ver con su constitución psicológica-comportamental que junto con el entorno familiar creará una situación óptima para desarrollar este trastorno.

Otras situaciones como las relaciones del niño con familiares directos como abuelos, tíos etc en el mismo núcleo familiar pueden desarrollar situaciones de apoyo hacia el Mutismo Selectivo. La separación de los padres o divorcio, cambio de lugar de residencia de los padres pueden crear entornos favorables para el desarrollo de este trastorno. También pueden haber problemas en el habla o lenguaje que condicionen al niño/ y que en tal caso desarrolle un Mutismo a raíz de estas patologías.

El Mutismo Selectivo comienza de una forma casual en la que el niño/a experimenta una situación de control para con los demás, apoyados sin saberlo por los padres incluso profesores (Sobreprotección), en éste caso los padres o profesores entienden que lo que ocurre obedece a otro tipo de situación o problema como la vergüenza o la ansiedad. Este trastorno va animando al niño/a a crear un "Caparazón" el niño/a comienza a decidir quien debe acceder y quien no, ese comportamiento se va transformando en un proceso en forma de bucle en el que el niño se ve inmerso en una situación de "Automatismo" y su comportamiento llega a convertirse en secuencias claras de desconexión y conexión que se suceden de forma automática en determinados lugares, como la escuela, el parque, los cumpleaños, los vecinos etc.

El comportamiento generalmente se va agravando en el tiempo y a raíz de tantas situaciones generadas de forma automática, entonces comienzan a aparecer patologías como ansiedad, depresión, comportamiento violento en algunos casos etc. Este tipo de problemas añadidos hacen que el niño/a obtenga a partir del Mutismo Selectivo una serie de patologías concomitantes que agravarán el estado natural y funcional, físico, mental y comportamental del niño/a, creando un Mutismo Selectivo más profundo.

El niño/a generalmente desarrollará su Mutismo Selectivo en el entorno social o en la escuela, en ésta última con mayor frecuencia, creando distintos tipos de situaciones que estarán relacionados con cada uno de los entornos que he señalado. Las situaciones que el niño/a puede crear siempre estarán relacionadas con procesos comportamentales que tienen que ver con la comunicación no verbal y verbal, llegando en algunos casos a cambiar incluso su morfología facial. Por otro lado cuando el niño/a llega a su entorno familiar y en su casa,  éste tendrá una comunicación normal como si nada hubiera pasado, salvo en algunos casos en los que el niño/a no quiere hablar de nada relacionado con el colegio, patio, parque, etc.

Así pues, el Mutismo Selectivo es transportado a su casa de esa forma, haciendo entender a sus padres que no hay que hablar de ese tema ya que es un tema que él o ella han creado y es algo que no tiene discusión. A partir de ahí se empieza a crear "El Caparazón".

Algunos padres optan por grabar vídeos para que los tutores o profesores puedan observar que sus hijos pueden hablar y comunicarse, algunos lo hacen a escondidas para que sus hijos no les vean ya que si son descubiertos el niño se enfurecerá y creará una situación muy desagradable, otros no tiene ese problema y sus hijos optan porque los graben en una cámara de vídeo. Ninguna de las dos opciones es acertada, ya que no aporta ningún tipo de tratamiento al proceso por el que está pasando la familia y el niño/a haciendo que en la mayoría de los casos se agraven y cronifiquen. 

Al comenzar con el tratamiento para Mutismo Selectivo el niño tiende a mejorar en ciertos aspectos de forma paulatina y secuencial. El primer cambio se produce en la comunicación no verbal, éste cambio se genera habitualmente en los dos primeros meses de tratamiento.

En los siguientes tres meses se estabiliza su comportamiento, mejorando en algunos ámbitos sociales y en algunos aspectos escolares.

En los meses sucesivos van apareciendo cambios comportamentales que harán que el niño/a vaya cogiendo seguridad y a su vez eliminando sus automatismos. Este periodo de tratamiento llevará al niño/a a un estado más natural y adecuado haciendo que de forma automática vayan desapareciendo sus acciones predeterminadas "Automatismos".

Copyright

Dr. Ismael Fuentes Cortés

Portal de San Miguel, 15
+34 962 283 650